Convento y Templo de Capuchinas

Ubicado en la calle Miguel Hidalgo esquina con Ignacio Altamirano.

Los conventos de monjas fueron en las ciudades novo hispanas un legítimo motivo de orgullo; su presencia significaba que la localidad tenia los excedentes económicos necesarios para su sustento y sobre todo, "Un buen número de hijas virtuosas, honra de las familias que daban prestigio a los conventos y que al mismo tiempo lo recibían de ellos".

 El estado de Guanajuato contó 3 conventos de monjas: el de San Miguel el Grande (actual San Miguel de Allende), Irapuato (ya inexistente) y el de Salvatierra, habiéndose negado a León el permiso solicitado para un monasterio de Capuchinas, por considerar demasiado cercanos los sendos conventos en Lagos (Jalisco) y Salvatierra pudiendo resultar demasiado gravoso para la religión el sostenimiento de un tercer monasterio.

El templo y convento de las capuchinas en Salvatierra presenta las características comunes a casi todos los conjuntos de este tipo: la nave del templo paralela a la calle con portadas gemelas de ingreso, coro alto de grandes dimensiones, coro bajo y tribuna en presbiterio.

 El carácter barroco de este conjunto, es evidente en varios detalles con ornamentación mixtilínea, destaca el antiguo claustro de novicias con tres arcos por deambulatorio, dos de ellos en media claraboya y el central con intradós en capialzado, las portadas gemelas de acceso al templo presentan también ornamentación barroca en cantera blanca contrastando armóncamente con los muros en severa fábrica de tezontle.

 Esta joya de la arquitectura religiosa en Guanajuato se ejecutó bajo proyecto original de don Joaquín de Heredia, arquitecto mayor, supernumerario de la corte de México, académico de mérito de Real Academia de San Carlos de la Nueva España y agrimensor general titualdo por su majestad de tierras y aguas en este reino.

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